As you already may know Enrique Escandell has launched his long-awaited book “Subterráneos“. A careful editorial production that shows the best of Escandell’s photographs taken during subway actions in different cities.
Escandell’s fieldwork focuses mainly on the process of underground graffiti, ignoring the results. So we asked him for the records of the pieces made in some of the actions to show them to you exclusively, among other captivating archive photos.

As a colophon, we had a brief conversation with Enrique in which he explains some interesting conceptual questions of “Subterráneos“. Remember that you can get the book at VelvetLiga.


Ya os habréis enterado, Enrique Escandell ha lanzado su esperado libro “Subterráneos”. Una cuidada producción editorial que reúne las mejores fotografías del valenciano sobre acciones de metro en diferentes ciudades.
El trabajo de campo de Escandell se centra principalmente en los procesos del graffiti bajo tierra, obviando los resultados. Así que le hemos pedido los registros de las piezas realizadas en algunas de las acciones para mostrároslas en exclusiva, además de otras cautivadoras fotos de archivo.

Como colofón, le hemos hecho una breve entrevista en la que explica algunas interesantes cuestiones conceptuales de “Subterráneos”. Recordad que el libro está disponible en VelvetLiga.

– How has the process of elaboration of the book been?

More or less from 2011 until the beginning of 2018, there is some previous photo but it was in 2011 when I decided to go to “paint” metros only with the camera.
The cities that can be seen in the book are Athens, Milan, Barcelona, Paris, Valencia, Amsterdam, Brussels, Madrid, Rome and Berlin.

“Half of the book are my photos and the other half are photos of the police, taken by them or used in investigations and trials against graffiti writers.”

– The book alternates your photographs with other images that have not been taken by you. Where do they come from?

Half of the book my photos and the other half are photos of the police, taken by them or used in investigations and prosecutions of graffiti writers.
The writers document their piece, I was much more interested in the process, watching, entering, painting, taking the picture and leaving. I think a lot of what engages us in this is precisely the process, the whole liturgy that surrounds a subway mission.
It’s like a game, there’s a playful component that has a lot of weight, there must be two players to play a game, so I tell the story from two points of view: one the point of view of the writers and the other the point of view of the metro and police companies.

In the book I also play with these two parts, there are opposing photos of both players and between them there is always a dialogue, a relationship, sometimes formal, sometimes conceptual. For example, we can see how a group of writers watch the security of a hangar and on the opposite side a Facebook screenshot used by the police in a investigation, with arrows pointing to the different people who appear in the photo. This photo was used in a trial to show that several writers did know each other even if they had declared that they did not.
One player watches over the other but in the opposite photo, the same thing happens upside down.

Regarding the ways to get them, some are from my trials, many are dossiers that have been sent to me from friends of different countries. And that’s as far as I can tell.


– ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del libro?

Más o menos desde el 2011 hasta principios del 2018, hay alguna foto anterior pero es en 2011 cuando decido ir a “pintar” metro solo con la cámara.
Las ciudades que pueden verse en el libro son Atenas, Milán, Barcelona, París, Valencia, Amsterdam, Bruselas, Madrid, Roma y Berlín.

“La mitad del libro son fotos mías y la otra mitad son fotos de la policía, hechas por ellos o usadas en las investigaciones y juicios contra los escritores de graffiti.”

– El libro alterna tus fotografías con otras imágenes que no han sido tomadas por ti. ¿De dónde salen?

La mitad del libro son fotos mías y la otra mitad son fotos de la policía, hechas por ellos o usadas en las investigaciones y juicios contra los escritores de graffiti.
Los escritores documentan su pieza, a mí me interesaba mucho más el proceso, el vigilar, entrar, pintar, hacer la foto e irte. Creo que gran parte de lo que nos engancha a esto es precisamente el proceso, toda la liturgia que rodea una misión de metro.
Es como un juego, hay un componente lúdico que tiene mucho peso, y para que exista un juego debe haber dos jugadores, así, narro la historia desde dos puntos de vista, uno el punto de vista de los escritores y otro el de las empresas de metro y policía.

En el libro también juego con estas dos partes, hay fotos enfrentadas de ambos jugadores y entre ellas siempre hay un diálogo, una relación, a veces formal, otras conceptual. Por ejemplo, podemos ver cómo un grupo de escritores vigila a la seguridad de un hangar y en el lado opuesto un pantallazo de un facebook usado por la policía en una investigación, con unas flechas donde pone fulanito aka “lo que sea” señalando a los distintas personas que salen en la foto. Esta foto fue usada en un juicio para demostrar que varios escritores sí que se conocían aunque hubieran declarado que no.
Un jugador vigila al otro pero en la foto opuesta, pasa lo mismo del revés.

Respecto a las forma de conseguirlos, algunas son de juicios míos, muchas son de dosieres que me han ido mandando amigos de distintos países. Y hasta ahí puedo decir.

“One of the things I did was to keep track of some vents used to get in to paint. (…) After a while, we could see all this “ping-pong” between writers and the subway company looking at the marks of welds and cuts in the vents.”

– Of the actions portrayed, which one do you find most interesting of all?

I wouldn’t know which to pick, many of them were beautiful. Athens entering through a roof looking at the security guard below, wholecars with plastic paint in Madrid… Holes in the wall in Barcelona also had very good photos. Rome’s subway like Rome York, Berlin doing the Trojan horse…

– Which was the most risky?

I don’t know, I’ve run in many and in some there have been moments when they were really close to us, running to us but people kept painting and of course, you’re not going to leave but if it was up to you, you would have left a minute ago.


Una de las cosas que hice fue hacer un seguimiento de algunos respiraderos usados para entrar a pintar. (…) Al cabo de un tiempo, podíamos ver todo este “ping-pong” entre escritores y empresa de metro fijándonos en las marcas de soldaduras y cortes en los respiraderos.

– De las acciones retratadas, ¿cuál te parece más interesante de todas?

Uff! No sabría decirte hay muchas que han sido muy bonitas. Atenas entrando por un tejado viendo al jurado abajo, wholecars a plástica en Madrid, siempre impresiona. Butrón en Barcelona también había muy buenas fotos. Metro de Roma en plan Roma York, Berlín haciendo la del caballo de Troya…

– ¿Cuál fue la más arriesgada?

No lo sé, he corrido en muchas y en algunas ha habido momentos en los que estaban al lado, corriendo y la gente seguía pintando y claro, no te vas a ir pero si fuese por ti, te habrías ido hace un minuto.

“Another series within the same project consisted of ordering jackets from different metro writers and taking photos of the sleeves inside, where we can see the painting that has been suspended in the tunnel and has been posing in different missions in those sleeves.”

– What is the difference between ‘Subterráneos’ and the rest of the photographic books on trainwriting published to date?

There is an effort to get out of documentary photography, or well, maybe not get out but contribute more than that which was already done. Trying to tell the story in other ways, besides the part about the appropriation of images created by the other player there are other parts that I investigated.

One of the things I did was to track some vents used to get in to paint. I would take a picture of the cutted vents and as soon as they realized they had painted, they would weld it. After a month, they cut that weld to repaint and so on.
After a while, we could see all this “ping-pong” between writers and the subway company by looking at the weld marks and cuts in the vents. These vents become a battlefield between the two sides.

Another series within the same project consisted of ordering jackets from different metro writers and taking photos of the sleeves inside, where we can see the paint that has been suspended in the tunnel and has been posing in different missions on those sleeves. There’s something poetic about that, like a kind of haiku in which they nievan particles of colors.
The final photos are like constellations with colored dots that tell of a brown in Berlin, a wholecar in Amsterdam, a half piece in Madrid…

Both series have been reflected in the book to a greater or lesser extent although they are not explained•


Otra serie dentro del mismo proyecto consistía en pedir chaquetas a distintos escritores de metro y hacer fotos de las mangas por dentro, donde podemos ver la pintura que ha estado suspendida en el túnel y se ha ido posando en distintas misiones en esas mangas.

– ¿Qué diferencia ‘Subterráneos’ del resto de libros fotográficos sobre trainwriting publicados hasta la fecha?

Hay un esfuerzo por salirse de la foto documental, o bueno, quizá no salirse pero aportar más que eso que es lo que ya estaba hecho. Intentar contar la historia de otras formas, además de la parte de la apropiación de imágenes creadas por el otro jugador hay otras partes que investigué.

Una de las cosas que hice fue hacer un seguimiento de algunos respiraderos usados para entrar a pintar. Hacía foto del respiradero cortado y, en cuanto se daban cuenta de que habían pintado, lo soldaban. Al cabo de un mes, cortaban esa soldadura para volver a pintar y así sucesivamente.
Al cabo de un tiempo, podíamos ver todo este “ping-pong” entre escritores y empresa de metro fijándonos en las marcas de soldaduras y cortes en los respiraderos. Esos respiraderos se convierten en un campo de batalla entre ambos bandos.

 

Otra serie dentro del mismo proyecto consistía en pedir chaquetas a distintos escritores de metro y hacer fotos de las mangas por dentro, donde podemos ver la pintura que ha estado suspendida en el túnel y se ha ido posando en distintas misiones en esas mangas. Hay algo poético en eso, como una especie de haiku en el que nievan partículas de colores.
Las fotos finales son como constelaciones con puntitos de colores que cuentan un marrón en Berlín, un wholecar en Amsterdam, una pieza a medias en Madrid..

Ambas series han quedado reflejadas en el libro en mayor o menor medida aunque no se explican•